Cuando decidimos que un perro forme parte de nuestra vida, nos olvidamos que estaremos compartiendo nuestro mundo humano con otra especie, que aunque halla hecho grandes adaptaciones gracias al proceso de la domesticación, sigue siendo eso, otra especie, con necesidades propias, que de una u otra manera deben ser satisfechas si no queremos tener perros con problemas de conducta. Hay que tener claro desde un principio que a la hora de educar a nuestros perros, tenemos que proporcionarles tiempo, espacios y juegos para que ellos satisfagan esas necesidades.
De hecho, siempre remarco este punto: la gran mayoría de perros que conviven con humanos, están desequilibrados porque sus dueños no toman en cuenta para su educación conocer aspectos tan importantes como que, básicamente el comportamiento de los perros depende de su herencia genética, debería ser un requisito imprescindible informarnos y conocer el estilo de vida de los perros, cómo se vinculan y cómo se comportan entre sí, el lenguaje canino, el desarrollo y potencialidades de sus sentidos, ya que, con ellos percibe e interpreta el mundo que le rodea, características típicas de la raza del perro con el que convivimos, nivel cognitivo de los cánidos, etc.
El olfato y el oído son los sentidos más desarrollados en el perro. Los caninos pueden detectar sonidos que son inaudibles para el ser humano, además de ser capaces de distinguir aromas que aparecen en una concentración unas cien millones de veces más pequeña que aquellas que captan las personas. Esto muchas veces no es tomado en cuenta en el momento que les expone a ruidosas reuniones familiares, hacemos paseos por zonas muy céntricas, o por zonas de mucha concurrencia de vehículos, y presentan conductas ansiosas, no somos capaces de pensar que quizás tienen un bombardeo de estímulos en sus sentidos que pueden desequilibrarles. O cuando nos encontramos con que a nuestro perro le parece muy apetecible comer cacas de origen humano, que aunque nos parezca sumamente desagradable, ellos lo que perciben es el olor restos de la comida que ha ingerido el humano, y sin lugar a dudas obtendrán un severo castigo por parte de su propietario por este "terrible" hábito, cuando para él es solo un tipo de olor a comida más.
Pretendemos educar bajo las normas y estándares humanos porque deberían de tener una conducta políticamente correcta, sin tomar en cuenta que esas exigencias muchas veces chocan con su naturaleza, y lo que es peor interpretamos sus conductas con nuestro razonamiento humano, por eso, humanizamos al animal y le tenemos la cabeza hecha un lío.
Luego creemos que brindándole las cosas que a nosotros nos satisfacen emocionalmente, los perros vivirán felices, estables y equilibrados el resto de sus vidas. Lamentablemente lo que los perros necesitan para satisfacer sus necesidades como animal y como especie, nosotros casi nunca se los damos. Unos por ignorancia (nadie se los dijo hasta hoy), otros lo saben pero no están interesados o no tienen tiempo para eso. Lo cierto es que los perros nos dan tanto ¿y qué es lo que les damos a cambio?: un lugar para dormir, comida, afecto, chucherías, pero, ¿es eso suficiente para ellos?Lamentablemente la respuesta es NO. Para satisfacer estas necesidades debemos ver qué ocurre en la vida al natural.
Los seres humanos somos muy complejos. Los perros, en cambio, no son tan complicados como nosotros. Los humanos somos la única especie que vive pendiente del ayer y preocupado por el mañana. En cambio, los perros, viven el hoy y el ahora. Constantemente. Esto hay que tenerlo muy claro, porque es por esta razón, que no entienden cuando tú llegas a casa, él está eufórico por verte, ves un pis y te enfadas con él e incluso le riñes. Él esta regañina no la entiende, te mostrará conductas que bajo el razonamiento humano interpretarás como arrepentimiento, pero que son solo respuesta a tu enfado, pero que no asocia con ese pis que hizo hace dos horas. ¿Por qué? Porque vive el ahora.
Nosotros somos seres humanos y los perros son animales. Si algo nos diferencia a los humanos de otras especies es el habla. Somos la única especie que sabe hablar. Los perros, en cambio, utilizan otras formas de comunicación: los ladridos, los movimientos de cola y orejas, la postura del cuerpo, la energía. Cuando los perros se saludan, lo hacen con una serie de rituales que si se realizan de manera correcta determinarán el buen desarrollo de ese encuentro, y lastimosamente en nuestra vida citadina estos rituales se ven inhibidos y mediados por el uso de las correas y las aceras estrechas, lo que no les permite hacer acercamientos correctos con la respectiva carga de estrés que supone para el perro. Conociendo cómo funciona su etología y empezando desde lo más básico, podrás educar a tu perro de forma sana y equilibrada.
Hay que partir desde el punto de que es un animal y es una especie diferente a la nuestra. La raza de cada perro te informará sobre aspectos físicos y el nivel de energía del mismo, porque dependiendo de la raza, necesitará realizar ciertos tipos de actividad física y cognitiva que cubran mejor sus necesidades.
Y en última instancia, si hay algo que hace única a las personas y únicos a los perros, es su personalidad, su temperamento.
Por tanto, respeta la naturaleza del perro aplicando siempre la etología canina y recordando siempre que tiene que satisfacer sus necesidades como especie.





